Miedos del perro

Tenemos que saber el porqué del miedo de nuestro perro. Una razón podría ser la falta de estabilidad, aunque también podría ser causado por la genética o herencia de los padres. Los cachorros separados de sus madres los primeros días de vida pueden sentir miedo, ya que no se han socializado y lo desconocen todo.

¿Cómo sabemos cuando tiene miedo?

Generalmente muestran el miedo a través de temblores, incluso escondiéndose o huyendo.  Al sentirse amenazado el perro está listo para atacar y eliminar su temor.

  • Hay que ignorar al perro que tiembla, para que éste no le haga daño.  Si sabe ignorarlo no pasará nada.
  • El perro que se esconde va a refugiarse debajo del sofá la mayoría de casos.  Mete la cola entre sus piernas y se va con la cabeza gacha. A diferencia del perro dominante que levantará la cola para dejar bien claro que él no tiene miedo.
  • El perro que huye hasta un rincón y se siente atrapado, puede ser capaz de morderle.

Es importante reconocer las reacciones de su perro ante situaciones delicadas. Los miedos pueden ser por distintas razones. Es posible que el perro no le tenga miedo su familia o amigos pero sí a la multitud o  los niños, a sonidos fuertes como el timbre o los petardos e incluso de la tormenta. Seguir leyendo

El lenguaje del perro

Nuestro perro se comunicará con nosotros a través de sonidos y de gestos. Por ese motivo debemos estar atentos y poder comprenderlos.

Entender los sonidos del perro

Las primeras comunicaciones con nuestro cachorro serán a través de gemidos, gritos agudos y gruñidos. Al crecer aparecerán los ladridos y por último gruñidos más fuertes y aullidos.

Los gemidos son signo de dolor, miedo o malestar, por lo que evitaremos enseñarle mientras nos transmita estos sentimientos ya que no nos escuchará.  Los gritos revelan un dolor físico. Los ladridos fuertes son emitidos por perros seguros de si mismos. Si al contrario emiten ladridos agudos, indican que están dudando o se han equivocado.

Los gruñidos manifiestan su cólera y van dirigidos a alguien o algo en concreto comunicando que termine la acción que les está irritando. Si esa acción continuase podría llegar a morder.  Los aullidos pueden ser signo de aislamiento o miedo a la soledad causada por nuestra marcha. También pueden ser provocados debido a sonidos parecidos al aullido como las sirenas de las ambulancias, o por la emisión de aullidos de un congénere.

Entender los gestos del perro

Nuestro perro no solo se comunica con nosotros y sus congéneres a través de sus sonidos, sino también a través de una serie infinita de gestos, con los cuales muestran sus sentimientos y sensaciones y que tenemos que llegar a comprender.

Les elementos más expresivos y que debemos tener en cuenta son principalmente la cabeza, los ojos, las orejas, los dientes, el morro y la cola.

Si nuestro perro va con la cabeza o las orejas erguidas, entenderemos que está seguro de si mismo y cómodo. Y si al contrario, las mantiene bajas significa sumisión o vergüenza, y no debe ser causada por nosotros. Es muy importante que nuestro perro no nos tenga miedo. Respecto a los ojos, entre congéneres mirarse fijamente es una señal de enfrentamiento, sin embargo a nosotros nos tienen que mirar la cara o las manos. Las miradas de ternura del perro no se muestran cuando ellos nos miran a los ojos, sino cuando realiza movimientos con la cabeza. La mirada directa a nuestros ojos puede significar provocación o por el contrario, sumisión.

Enseñar los dientes es un signo de agresión, por lo que debemos evitar siempre ese comportamiento.

La cola es el signo que solemos entender, cuando está en movimiento es causado por excitación, debido a un sentimiento de ira o de alegría. Podemos ver esta reacción cuando cogemos la correa para saca al cachorro a pasear. Nuestro perro ya entiende ese significado y nos muestra que le gusta y espera ese momento de libertad. La cola entre las patas significa sumisión y miedo.

Ahora que ya sabemos que significan los sonidos y gestos de nuestro perro, es de vital importancia estar atentos a él en todo momento. De esta manera sabremos cuando nos presta atención en su educación, sus preocupaciones o alegrías.

Cómo educar: recompensas y castigos

A la hora de educar a nuestro cachorro, es esencial utilizar de forma usual el método de recompensas y felicitaciones y casi no utilizar el castigo ya que tiene que reservarse para ocasiones particulares.

Adiestrar a través de recompensas

Para que su adiestramiento sea efectivo nos tenemos que basar en la recompensa cuando nuestro cachorro haya actuado bien, y no después de un tiempo porqué no sabrá relacionarlo. Podemos empezar aprovechando que el perro esté sentado para decirle “siéntate” y recompensarle, de ésta manera podrá asociar el porqué de éstas recompensas y poco a poco ir avanzando. Para ellos las recompensas son golosinas, y una actitud alegre que facilitará a grandes pasos su educación.

El perro tiene que entender que estamos contentos y por eso recibe un “regalo”, de ésta manera conseguiremos que él lo repita para que le demos otro regalo. Cuando haya adquirido ese comportamiento no necesitará más regalos.

Las recompensas pueden ser golosinas, si no está acostumbrado a comerlas, pero no debemos cebarlo. Es mejor utilizar las galletas para perros, y en ocasiones especiales las golosinas.

También podemos obsequiarle con caricias abundantes acompañadas por “palabras dulces” o frases afectuosas. Es muy importante felicitar a nuestro perro de la manera que creamos más conveniente, y con la que él se muestre más contento.

Antes de castigarlo

Antes de enfadarnos con nuestro perro por su comportamiento, debemos estudiar las causas de éste. Puede ser que alguien o algo le haya molestado, y por eso se ha puesto nervioso. En el caso de que su comportamiento haya sido sin ningún motivo mencionado, y es debido a un error de su aprendizaje, podemos proceder al castigo, como último recurso. Seguir leyendo

Cómo bañar a nuestro perro

Sabemos que no a todos los perros les gusta que les den un baño, es más, hay algunos que al vernos con el “equipo” de baño huyen con pavor escondiéndose donde pueden esperando que nos olvidemos de la idea.

Para que eso no pase, os damos unos cuantos consejos de cómo bañar a vuestro perro. Veréis que este momento de terror se convertirá en un momento placentero.

Una vez os hayáis puesto vuestra indumentaria para lavarlo, ya sea un delantal, ropa vieja o un traje de baño será el momento de empezar (en mi caso siempre me pongo la misma ropa para lavar al perro, forma parte de la rutina de baño).

  • Acostumbrarlo desde pequeño: si le vamos habituando a ello de una manera progresiva luego todo será mucho más fácil. Recordad que la primera vez es muy importante, ya que cualquier actividad nueva o mal aprendida quedará grabada en su mente.
  • Debes estar tranquilo. Recuerda que el perro capta tu estado anímico. Ve poco a poco, con mucha paciencia y sin movimientos bruscos o malas palabras si se muestra reticente.
  • Vigilar la temperatura del agua: debe estar templada (una temperatura entre 22 y 30 grados sería la más apropiada). Y sobretodo mojarlo poco a poco, primero las patas, el pecho, etc. La cabeza es lo último que se debe mojar. Y vigilad que no le entre agua ni en los ojos ni las orejas.
  • Llegada la hora de aplicarle el champú, lo haremos con un pequeño masaje, esperaremos a que actúe y lo aclararemos. No utilices tu champú (ya que los perros tienen una acidez en la piel distinta a la nuestra), ni detergente, ya que les puedes provocar problemas en la piel. Verás que existe una gran variedad de marcas de champú para perros, deberemos escogerlo en función del color y tipo de pelo.
  • Después se le puede aplicar el suavizante si tiene el pelo muy rebelde.
  • Para secarlo lo haremos con una toalla. Nosotros somos partidarios de usar el secador solo cuando sea necesario -por ejemplo en invierno- y siempre a una temperatura muy baja, procurándole no acercarlo demasiado al pelaje.
  • Una vez está seco aconsejamos no perfumarlo, aunque haya varias marcas en el mercado de perfume para perros, haremos sentir incómodo a nuestro perro o puede provocarle alguna alergia. Además de conseguir el efecto contrario en algunas ocasiones.
  • ¿Con qué frecuencia bañamos al perro? Aconsejamos bañarlo como mucho una vez al mes. Pensad que si los bañamos mucho después pueden tener problemas de piel. ¡Su naturaleza no es estar limpios!

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Cómo comunicarse con el perro

Al educar su perro desde cachorro se deben utilizar palabras cortas y entendibles, ayudadas por gestos, y preferiblemente dichas con una voz grave y evitando los gritos o castigos.

Es muy importante que los gestos utilizados sean coherentes con las palabras que pronunciamos cuando nos dirigimos al perro. Nuestra posición también es vital para comunicarnos con él. Tenemos que educarlo para que nos obedezca tanto si está cerca como lejos, de esta forma el perro tendrá más libertad. Nuestro discurso tiene que ser creíble puesto que el perro, al igual que los humanos, puede percibir cuando éste cree o no en lo que está diciendo, por ese motivo si no estamos seguros la relación se volverá complicada, ya que el perro puede que incumpla las normas. Esto mismo pasaría con el resto de miembros de la familia.

Cuando comuniquemos una orden a nuestro animal, tenemos que mostrarnos seguros y confiados. Si se da la ocasión que su perro no le escucha o no le hace caso, puede ser que en realidad no le entienda. Por ese motivo debemos cuestionarnos el método de enseñanza elegida, ya que podria no ser culpa del perro, y sí de una mala comunicación. Nunca debemos utilizar la violencia, ni recurrir al castigo, porqué no arreglaría nada y solo empeoraría la situación. Es importante tener mucha paciencia ya que se trata de una educación constante, para que el cachorro no fracase al ir demasiado rápido. La paciencia implica estar de buen humor.

Tenemos que hablar lentamente y vocalizar bien. Las palabras a utilizar tendrán que ser breves y constantes como “ven” o “siéntate”. Al igual que la elección de su nombre, tenemos que evitar nombres largos o compuestos porqué seguramente no responderá ante ellos. Es recomendable utilizar nombres con dos sílabas como máximo. De esta manera nos aseguramos que el perro lo entienda a la perfección. Evitaremos decir frases o explicaciones que él no comprenderá. Sobretodo tenemos que utilizar siempre la misa palabra para que el realice sus acciones, si la cambiamos constantemente se bloqueará y no obtendremos ningún resultado. Todos los miembros de la familia deberán utilizar las mismas órdenes.

Una vez hayamos encontrado las palabras y gestos adecuados para la buena comunicación con nuestro perro, tendremos que saber qué tipos de expresiones entiende mejor. Por ejemplo si es más sensible a los gestos de nuestras mano o nuestra cara. Para poder conseguirlo tendremos que estar atentos durante al menos quince días para saber con qué gestos responde más, y transmitirlos al resto de la familia para que puedan educarlo también.

Educación: llegada del cachorro a casa

Desde la llegada del animal a casa se tiene que empezar a educarlo, ya que si esperamos será más complicado puesto que el perro ha tenido libertad hasta entonces. La educación que se enseñe al perro depende del carácter del amo, pero hay unas bases como la dedicación, que se tienen que respetar.

Educar desde el principio

Para que la educación funcione el perro tiene que estar atento, es necesario que lo sintamos receptivo y cómodo, de lo contrario no hará caso. Si el perro se hace el sordo y vemos que no atiende, dejaremos la educación para otro momento.

La educación tiene que empezar desde el primer día, y enfocarse especialmente en cuatro aspectos: el territorio o casa, el amo, los desconocidos y los demás animales.

En cuanto al territorio, el cachorro escogerá tres zonas de la casa: para comer, descansar y hacer necesidades. Es necesario delimitarlas e indicarle dónde corresponde cada una, porqué sino será él mismo quien las escoja y eso provocará enfados. El perro tiene que saber que vive en casa de sus amos, no en su propia casa. Para ello seremos nosotros quien le mostremos dónde su encuentra su sitio para comer, descansar y hacer las necesidades. No podemos dejar que la cesta del perro obstaculice nuestro paso, ya que para él es una postura de dominación. Dejaremos su cesto en un sitio donde no moleste y a la vez le sea cómodo. Para tranquilizar el cachorro, podemos pedir en la perrera algún objeto con su propio olor o el de la madre, esto hará que se relaje. Las comidas las tiene que tomar después de los amos y en un lugar apartado de la cocina, para mantener las relaciones jerárquicas necesarias para la educación. Hasta que no crezca un poco el cachorro tendrá que orinar en papeles de periódicos que nunca los pondremos cerca de la cocina o lugar de comidas. Los primeros días puede ocurrir que el cachorro haga sus necesidades en la cesta, para impedir que suceda de nuevo debemos lavar la cesta para eliminar los olores.

Para que funcione de una manera eficaz todos los miembros de la familia tendrán que respetar los límites puestos por el amo, de lo contrario él sabrá con qué personas puede hacer lo que quiera, y perder la autoridad de éstas personas hacia él. Es muy recomendable que todos los miembros sean autoritarios con el perro. Seguir leyendo

Elegir una raza de perro

Si tienes en mente la adquisición o adopción de un perro, primero debes haber sopesado los pros y contras. Un perro es una responsabilidad que se ligará a nosotros durante toda la vida del perro; hay que dedicarle el tiempo y recursos necesarios, sacarlo a pasear diariamente -aunque llueva-  y poner esfuerzo y dedicación en educarle. Si somos capaces de comprometernos a eso con él, nos puede reportar muchas satisfacciones y convertirse en un miembro más de la familia.

De otro modo puede convertirse en una carga pesada, provocando problemas de convivencia y al final quien va a pagar nuestros errores y malas decisiones, va a ser el perro que nada de culpa tiene – las perreras suelen estar llenas -.

Una vez asumido esto, la correcta elección de una raza es uno de los pasos más importantes. Podemos imaginar que un Husky Siberiano puede tener problemas de convivencia en un piso de 25 m², donde seguramente se adapte mejor un perro pequeño como el Lhasa Apso. Si bien, con la dedicación suficiente un Husky puede llegar a ser feliz en dicho piso, igual nos interesa encarar bien el asunto y evitarnos complicaciones. Así pues ¿cómo escoger al perro adecuado? ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir un cachorro?

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