Educación: llegada del cachorro a casa

Desde la llegada del animal a casa se tiene que empezar a educarlo, ya que si esperamos será más complicado puesto que el perro ha tenido libertad hasta entonces. La educación que se enseñe al perro depende del carácter del amo, pero hay unas bases como la dedicación, que se tienen que respetar.

Educar desde el principio

Para que la educación funcione el perro tiene que estar atento, es necesario que lo sintamos receptivo y cómodo, de lo contrario no hará caso. Si el perro se hace el sordo y vemos que no atiende, dejaremos la educación para otro momento.

La educación tiene que empezar desde el primer día, y enfocarse especialmente en cuatro aspectos: el territorio o casa, el amo, los desconocidos y los demás animales.

En cuanto al territorio, el cachorro escogerá tres zonas de la casa: para comer, descansar y hacer necesidades. Es necesario delimitarlas e indicarle dónde corresponde cada una, porqué sino será él mismo quien las escoja y eso provocará enfados. El perro tiene que saber que vive en casa de sus amos, no en su propia casa. Para ello seremos nosotros quien le mostremos dónde su encuentra su sitio para comer, descansar y hacer las necesidades. No podemos dejar que la cesta del perro obstaculice nuestro paso, ya que para él es una postura de dominación. Dejaremos su cesto en un sitio donde no moleste y a la vez le sea cómodo. Para tranquilizar el cachorro, podemos pedir en la perrera algún objeto con su propio olor o el de la madre, esto hará que se relaje. Las comidas las tiene que tomar después de los amos y en un lugar apartado de la cocina, para mantener las relaciones jerárquicas necesarias para la educación. Hasta que no crezca un poco el cachorro tendrá que orinar en papeles de periódicos que nunca los pondremos cerca de la cocina o lugar de comidas. Los primeros días puede ocurrir que el cachorro haga sus necesidades en la cesta, para impedir que suceda de nuevo debemos lavar la cesta para eliminar los olores.

Para que funcione de una manera eficaz todos los miembros de la familia tendrán que respetar los límites puestos por el amo, de lo contrario él sabrá con qué personas puede hacer lo que quiera, y perder la autoridad de éstas personas hacia él. Es muy recomendable que todos los miembros sean autoritarios con el perro.

Educación hacia los desconocidos

El cachorro no distinguirá a los amigos del amo, del resto de desconocidos. Para él lo desconocido es desconfianza y puede llegar a convertirse en agresividad. Tendremos que enseñarle a comportarse con las visitas que podamos tener en casa, y también con los extraños que pueda encontrarse en la calle, especialmente con niños en ambas situaciones, ya que los niños quieren acariciar al animal sin saber cual será su reacción. Es trabajo del amo avisar a los demás si sabe que su perro se puede poner nervioso o agresivo con desconocidos, y evitar esa situación.

En una situación de reñir al perro, será más efectivo gritar menos y mantener la piel del cuello con firmeza para lograr que nos escuche atentamente y sepa que lo que ha hecho ha estado mal, y no gritarle sin mostrar un gesto de regaño.

Educación hacia otros animales

El punto más importante es que el perro controle sus instintos naturales de enfrentamiento y ataque hacia otros animales. Al igual que con las personas el perro puede ponerse agresivo con otros animales.

Puede ser por diversas causas:

Si el cachorro hubiera sido abandonado por la madre o no hubiera tenido contacto con ella, es posible que se vuelva agresivo, en este caso es fundamental que contacte con otros perros de inmediato para aprender a jugar y socializarse.

También al crecer, habrá momentos en que su instinto saldrá a la luz sin que él pueda remediarlo, cómo la agresividad. Gracias a la educación podremos limitar éstos sucesos. El cachorro no tiene la noción del miedo a otros animales hasta el mes de edad, hasta entonces se acerca a ellos buscando el juego. A partir del mes pueden surgir otras emociones, y habrá que educarlas.

Es recomendable llevar siempre atado al perro por la calle, hasta que sepamos que está acostumbrado a los desconocidos y que juega con otros perros tranquilamente.

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