Congelación e hipotermia
Si su perro ha estado expuesto a temperaturas de frío intenso durante mucho tiempo, puede padecer congelación o hipotermia. Examine sus orejas, extremidades y cola para saber si sufre de congelación, como palidez en la piel, dolor en las orejas, piel arrugada y fría, etc. Si es hipotermia puede padecer temblores, desorientación, agotamiento e incluso convulsiones o coma.

Los perros con doble capa de pelaje, como los nórdicos, aíslan perfectamente el frío, por lo que es difícil lo padezcan.Sin embargo, un perro delgado o de pelaje corto, un cachorro o un perro viejo tiene más posibilidades de sufrir estos síntomas. En caso de frío extremorazas como el Boxer, Yorkshire Terrier o Dobermann entre otras, necesitarán protección adicional contra el frío, como un abrigo, ya que su pelaje no les protege de temperaturas extremadamente frías.
¿Cómo tratar la congelación e hipotermia?
En caso de congelación, puede tratar las zonas afectadas masajeando con una toalla caliente para ayudar a la circulación. Ponga una toalla grande calentada encima del perro. Puede calentarla fácilmente en la secadora durante unos minutos
En caso de hipotermia, envuelva al perro en toallas calientes. Dele bebida caliente y ponga una bolsa de agua caliente envuelta en un toalla contra el abdomen, no deje que la bolsa toque directamente la piel, ya que podría provocarle quemaduras. Tome la temperatura al perro cada 10 minutos, si la temperatura no supera los 36,7ºC, acuda a su veterinario rápidamente.
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Las quemaduras están clasificadas en cuatro grados por su profundidad. Las quemadura de primer grado son aquellas que se limitan a la superficie de la piel, mostrando enrojecimiento, dolor al tacto e hinchazón. Las quemaduras de segundo grado han traspasado la piel, provocando ampollas, pérdida de piel y gran enrojecimiento. Las quemaduras de tercer grado traspasan la piel destruyendo tejido, provocando que la piel se vea seca y con apariencia de cuero. Estas quemaduras no solo las puede provocar el fuego, sino también estar expuesto a un líquido ardiendo durante un tiempo prolongado. Las quemaduras de cuarto grado dañan los músculos y los huesos a causa de frío extremo y congelación.
¿Cómo tratar las quemaduras?
Si se trata de una quemadura de primer grado, lave con agua fría la zona afectada y aplique una bola fría, por ejemplo de congelados durante unos 20 minutos para calmar la zona. Cubra la zona afectada con una venda para protegerla. Es recomendable llevar ese mismo día el perro al veterinario para confirmar que no hay otros daños y hacerle otro tipo de cura si lo cree conveniente.
En el caso de una quemadura de segundo o tercer grado, aplique gelatina soluble en agua y un apósito limpio y seco. Si está sin piel no utilice algodón ya que se podría enganchar. Envuelva la zona afectada con un trozo de tela y lleve de inmediato el perro al veterinario.
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Antes de ir corriendo a comprar un cachorro en una tienda o al criador, deberíamos intentar salvar una vida de un perro que se encuentre en perrera, o en una protectora. Hay muchísimos animales en esa situación, de todas las edades y razas. Todos los animales merecen una segunda oportunidad, y ellos te lo agradeceran el resto de su vida.
Los perros de la perrera o protectora en general no han tenido una vida feliz, por ese motivo serán más agradecidos por darle una nueva oportunidad de ofrecerle un lugar dónde estar y mucho cariño.
Antes de adoptar un perro
Antes de adoptar un perro en la perrera o protectora de animales, tienes que ser consciente de que raza necesitas. Ya que a causa de no tener en cuenta que raza estás adoptando luego vienen problemas y los perros acaban de nuevo en la perrera. Por ese motivo tienes que ser consciente del tipo de raza que necesitas antes del tipo de raza que quieres. Que sea compatible con tu espacio en casa, con el tiempo que puedas dedicarle, con la actividad que pueda realizar al día, si podrás pagar todos los gastos si necesita tratamientos especiales, etc.
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El moquillo
Es una enfermedad infecciosa que no afecta al hombre o los gatos, solo a los perros. Para poder combatirla eficazmente es necesario administrar vacunas a los 42 o 50 días de vida del cachorro, repitiéndola al cabo al cabo de un mes y luego una vez al año durante el resto de la vida del perro.
Esta enfermedad se transmite por medio de un animal enfermo o por medio de ambiente contaminado por un animal enfermo, como saliva, heces, orina,etc. Si el perro se ha infectado por respirar el virus, padecerá trastornos en el aparato respiratorio como tos, irritación ocular o respiración fatigosa entre otros. Y si ha sido ingerido padecerá vómito, inapetencia y diarrea.
La rabia
La rabia es una enfermedad vírica mortal que se transmite a través de una mordedura o por lamer una herida infectada. Los síntomas que se padecen son nerviosismo, cambios de humor repentinos o incluso indiferencia. Se puede transmitir al hombre, por tanto su vacunación es obligatoria, sobretodo si se llevan los animales al extranjero. La vacuna se puede administrar a partir de los 3 meses de edad, y una vez al año durante el resto de su vida.
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Dependiendo de la edad de su perro, tanto el horario como el tamaño de la comida será distinto. Los cachorros menores de 4 meses de vida, deberían comer unas 4 veces al día, y porciones pequeñas para que su estómago se vaya acostumbrando, de lo contrario, si comiera mucho a esa edad podría tener problemas graves, ya que no podría tolerarlo aún.

A partir de los 4 meses de edad ya se puede ampliar la porción de comida y la reduciremos a 3 al día, de esa manera le ayudaremos con su crecimiento poco a poco.
A partir del 8º mes aproximadamente, ya podemos reducir la alimentación a 2 tazones diarios y augmentar un poco su volumen de nuevo, y lo mantendremos hasta que el perro sea mayor, que podremos ponerle de nuevo 3 comidas de porción más pequeña.
En general, a cualquier edad, es recomendable que el perro coma a primera hora de la mañana, pero nunca muy tarde por la noche, ni una ración muy grande, ya que podría provocar problemas para la digestión y el sueño.
Tampoco se recomienda que le dejen el bol lleno durante todo el día, porque comerá cuando quiera, no tendrá horario y seguramente acabe engordando. También puede ser que pierda la educación obtenida, ya que le podría pedir comida durante cualquier momento del día, y no podemos dejar que el sea quien de las órdenes en casa.
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