Educación

La correa: la mejor opción

Caminar con correa es un aprendizaje indispensable para la propia seguridad y la de los Author: Tim Dobbelaeredemás. También es muy útil para la educación canina, como evitar peleas. Aunque no nos guste que nuestro perro lleve siempre la correa, tiene que aprender a poder caminar con ella, ya que es obligatoria en un gran número de lugares públicos y nos puede traer problemas si el perro la rechaza.

Al no llevar la correa el perro se siente libre y lo mas seguro es que no le escuche. Sin embargo dar ordenes con la correa será mucho más fácil, simplemente tendrá que tirar de ella para que el perro le haga caso. Por ese motivo elegir el collar y correa correctos es una tarea importante. Para el cachorro, un collar de tela o de cuero es más que suficiente. Con el paso del tiempo es recomendable seleccionar un tipo de correa en concreto como la cadena metálica, o si es un perro grande un collar estrangulador. La correa tiene que medir aproximadamente dos metros y poder alcanzar unos siete metros de longitud provista de su mosquetón, para enseñarle a obedecer y andar.

Es recomendable empezar a enseñarle a ir en correa en nuestra casa, como si fuera un juego. Cuando el perro se haya acostumbrado a ella, y nuestras órdenes para que esté quieto,  podemos empezar la educación en calles anchas y sin mucha gente.

Si el perro se siente incómodo al ponerle la correa, un método eficaz es ponérsela unos minutos al día para que vaya acostumbrándose poco a poco. A medida que ampliamos ese tiempo podemos jugar con él para distraerlo y que se olvide que la lleva puesta.

La correa tiene que ir floja sobre el lomo del perro para permitirnos luego dar pequeños tirones para acercar el perro a nosotros, que tiene que caminar a nuestro lado, no adelantándonos. Y sobretodo nunca tiene que morder ni jugar con la correa, ya que es la autoridad que tenemos sobre él y no podemos permitir que haga lo que le plazca.  Es importante saber decir “¡No!” cuando haga lo que no queramos, como tirar de la correa o enrollarse en ella.  Es aconsejable que el perro siempre vaya al mismo lado para que no de vueltas sin cesar.

Es recomendable no coger al perro en brazos durante los paseos, tiene que ser el perro mismo quien descubra su entorno, sin la protección a cada instante del amo, así de desarrollará como un perro tranquilo y seguro. De lo contrario puede ser que se vuelva miedoso y que necesite su protección siempre.

Agresividad y conflictos

Mordiscos

Los cachorros suelen tener tendencia a mordisquear todo lo que está a su alcance, incluyendo las manos de sus dueños. Sin embargo no es un simple juego, debe tomarse en serio e impedir que le muerda ya que el cachorro podría llegar a desarrollar un comportamiento mordedor que con el tiempo podría ser bastante agresivo. Por ese motivo se tiene que prohibir morder de cachorro, aunque tenga cinco o seis semanas.

Conflictos entre perros

Existen bastantes conflictos entre los perros, de los cuales los más comunes son la territorialidad o la posesividad.

El territorio

Como ya sabemos el perro macho defiende y marca sus territorios con orina. Para el macho su territorio es el lugar dónde vive, se alimenta y se reproduce, por ese motivo se puede enfrentar agresivamente a cualquier intruso que él crea que está en su territorio.

El perro macho puede considerar su territorio no sólo su casa y jardín (si lo tuviera) sino también el parque donde lo llevan a pasear habitualmente o incluso cualquier otro sitio que haya sido marcado por él y atacará a cualquier intruso aunque sea en un parque público si éste está marcado por el perro.

Sin embargo la perra hembra actúa de forma diferente. Para ella el territorio es aquel marcado por el perro macho alfa, o en caso de que no hubiera ninguno, por su dueño. Esto significa que si no convive con un perro macho ella sólo considerará su piso como territorio. Y al contrario que el macho, la hembra no se enfrentará a nadie, sino que nos avisará de la presencia de extraños con ladridos.

La posesividad

Los conflictos desencadenados por la posesividad suele ser porque el perro no quiere compartir con otro lo que él considera suyo, ya sea un hueso, un juguete o incluso el coche de su amo el cual está defendiendo.

La posesividad se puede ver reflejada claramente en un adulto que muestra con gruñidos a los cachorros que no pueden tocar lo que es suyo, y si lo hacen habrá un conflicto. Aunque el adulto no haga daño de verdad a los cachorros no dejará que toquen su comida o cojan sus juguetes. Sin embargo hay que tener especial cuidado con dos adultos, ya que podría desencadenar una brutal pelea.

Una forma de evitar que ésto suceda es que dos perros adultos jueguen con juguetes que no pertenezcan a ninguno de ellos, si jugasen con un juguete que pertenece a alguno de los perros podrían pelearse  violentamente aunque fueran viejos amigos.

Conflictos entre hembra y hembra

Es muy difícil que dos hembras se peleen ya que son mucho más calmadas en cuanto a la rivalidad por el territorio o sus pertenencias. No obstante cuando se produce una pelea suelen ser violentas y cuesta mucho que se apacigüen, por eso hay que detenerlas lo antes posible.

Conflictos entre adulto y cachorro.

En general el comportamiento del macho y de la hembra con los cachorros es totalmente distinto. La hembra reconoce a sus propios cachorros con los cuales será extremadamente maternal, sin embargo puede llegar a ser muy violenta con cachorros ajenos. En cambio el perro macho si ha tenido al menos una relación sexual, cree que todos los cachorros son suyos, y por tanto se siente con el deber de educarlos y protegerlos.

Miedos del perro

Tenemos que saber el porqué del miedo de nuestro perro. Una razón podría ser la falta de estabilidad, aunque también podría ser causado por la genética o herencia de los padres. Los cachorros separados de sus madres los primeros días de vida pueden sentir miedo, ya que no se han socializado y lo desconocen todo.

¿Cómo sabemos cuando tiene miedo?

Generalmente muestran el miedo a través de temblores, incluso escondiéndose o huyendo.  Al sentirse amenazado el perro está listo para atacar y eliminar su temor.

  • Hay que ignorar al perro que tiembla, para que éste no le haga daño.  Si sabe ignorarlo no pasará nada.
  • El perro que se esconde va a refugiarse debajo del sofá la mayoría de casos.  Mete la cola entre sus piernas y se va con la cabeza gacha. A diferencia del perro dominante que levantará la cola para dejar bien claro que él no tiene miedo.
  • El perro que huye hasta un rincón y se siente atrapado, puede ser capaz de morderle.

Es importante reconocer las reacciones de su perro ante situaciones delicadas. Los miedos pueden ser por distintas razones. Es posible que el perro no le tenga miedo su familia o amigos pero sí a la multitud o  los niños, a sonidos fuertes como el timbre o los petardos e incluso de la tormenta. Seguir leyendo

Cómo educar: recompensas y castigos

A la hora de educar a nuestro cachorro, es esencial utilizar de forma usual el método de recompensas y felicitaciones y casi no utilizar el castigo ya que tiene que reservarse para ocasiones particulares.

Adiestrar a través de recompensas

Para que su adiestramiento sea efectivo nos tenemos que basar en la recompensa cuando nuestro cachorro haya actuado bien, y no después de un tiempo porqué no sabrá relacionarlo. Podemos empezar aprovechando que el perro esté sentado para decirle “siéntate” y recompensarle, de ésta manera podrá asociar el porqué de éstas recompensas y poco a poco ir avanzando. Para ellos las recompensas son golosinas, y una actitud alegre que facilitará a grandes pasos su educación.

El perro tiene que entender que estamos contentos y por eso recibe un “regalo”, de ésta manera conseguiremos que él lo repita para que le demos otro regalo. Cuando haya adquirido ese comportamiento no necesitará más regalos.

Las recompensas pueden ser golosinas, si no está acostumbrado a comerlas, pero no debemos cebarlo. Es mejor utilizar las galletas para perros, y en ocasiones especiales las golosinas.

También podemos obsequiarle con caricias abundantes acompañadas por “palabras dulces” o frases afectuosas. Es muy importante felicitar a nuestro perro de la manera que creamos más conveniente, y con la que él se muestre más contento.

Antes de castigarlo

Antes de enfadarnos con nuestro perro por su comportamiento, debemos estudiar las causas de éste. Puede ser que alguien o algo le haya molestado, y por eso se ha puesto nervioso. En el caso de que su comportamiento haya sido sin ningún motivo mencionado, y es debido a un error de su aprendizaje, podemos proceder al castigo, como último recurso. Seguir leyendo

Cómo comunicarse con el perro

Al educar su perro desde cachorro se deben utilizar palabras cortas y entendibles, ayudadas por gestos, y preferiblemente dichas con una voz grave y evitando los gritos o castigos.

Es muy importante que los gestos utilizados sean coherentes con las palabras que pronunciamos cuando nos dirigimos al perro. Nuestra posición también es vital para comunicarnos con él. Tenemos que educarlo para que nos obedezca tanto si está cerca como lejos, de esta forma el perro tendrá más libertad. Nuestro discurso tiene que ser creíble puesto que el perro, al igual que los humanos, puede percibir cuando éste cree o no en lo que está diciendo, por ese motivo si no estamos seguros la relación se volverá complicada, ya que el perro puede que incumpla las normas. Esto mismo pasaría con el resto de miembros de la familia.

Cuando comuniquemos una orden a nuestro animal, tenemos que mostrarnos seguros y confiados. Si se da la ocasión que su perro no le escucha o no le hace caso, puede ser que en realidad no le entienda. Por ese motivo debemos cuestionarnos el método de enseñanza elegida, ya que podria no ser culpa del perro, y sí de una mala comunicación. Nunca debemos utilizar la violencia, ni recurrir al castigo, porqué no arreglaría nada y solo empeoraría la situación. Es importante tener mucha paciencia ya que se trata de una educación constante, para que el cachorro no fracase al ir demasiado rápido. La paciencia implica estar de buen humor.

Tenemos que hablar lentamente y vocalizar bien. Las palabras a utilizar tendrán que ser breves y constantes como “ven” o “siéntate”. Al igual que la elección de su nombre, tenemos que evitar nombres largos o compuestos porqué seguramente no responderá ante ellos. Es recomendable utilizar nombres con dos sílabas como máximo. De esta manera nos aseguramos que el perro lo entienda a la perfección. Evitaremos decir frases o explicaciones que él no comprenderá. Sobretodo tenemos que utilizar siempre la misa palabra para que el realice sus acciones, si la cambiamos constantemente se bloqueará y no obtendremos ningún resultado. Todos los miembros de la familia deberán utilizar las mismas órdenes.

Una vez hayamos encontrado las palabras y gestos adecuados para la buena comunicación con nuestro perro, tendremos que saber qué tipos de expresiones entiende mejor. Por ejemplo si es más sensible a los gestos de nuestras mano o nuestra cara. Para poder conseguirlo tendremos que estar atentos durante al menos quince días para saber con qué gestos responde más, y transmitirlos al resto de la familia para que puedan educarlo también.

Educación: llegada del cachorro a casa

Desde la llegada del animal a casa se tiene que empezar a educarlo, ya que si esperamos será más complicado puesto que el perro ha tenido libertad hasta entonces. La educación que se enseñe al perro depende del carácter del amo, pero hay unas bases como la dedicación, que se tienen que respetar.

Educar desde el principio

Para que la educación funcione el perro tiene que estar atento, es necesario que lo sintamos receptivo y cómodo, de lo contrario no hará caso. Si el perro se hace el sordo y vemos que no atiende, dejaremos la educación para otro momento.

La educación tiene que empezar desde el primer día, y enfocarse especialmente en cuatro aspectos: el territorio o casa, el amo, los desconocidos y los demás animales.

En cuanto al territorio, el cachorro escogerá tres zonas de la casa: para comer, descansar y hacer necesidades. Es necesario delimitarlas e indicarle dónde corresponde cada una, porqué sino será él mismo quien las escoja y eso provocará enfados. El perro tiene que saber que vive en casa de sus amos, no en su propia casa. Para ello seremos nosotros quien le mostremos dónde su encuentra su sitio para comer, descansar y hacer las necesidades. No podemos dejar que la cesta del perro obstaculice nuestro paso, ya que para él es una postura de dominación. Dejaremos su cesto en un sitio donde no moleste y a la vez le sea cómodo. Para tranquilizar el cachorro, podemos pedir en la perrera algún objeto con su propio olor o el de la madre, esto hará que se relaje. Las comidas las tiene que tomar después de los amos y en un lugar apartado de la cocina, para mantener las relaciones jerárquicas necesarias para la educación. Hasta que no crezca un poco el cachorro tendrá que orinar en papeles de periódicos que nunca los pondremos cerca de la cocina o lugar de comidas. Los primeros días puede ocurrir que el cachorro haga sus necesidades en la cesta, para impedir que suceda de nuevo debemos lavar la cesta para eliminar los olores.

Para que funcione de una manera eficaz todos los miembros de la familia tendrán que respetar los límites puestos por el amo, de lo contrario él sabrá con qué personas puede hacer lo que quiera, y perder la autoridad de éstas personas hacia él. Es muy recomendable que todos los miembros sean autoritarios con el perro. Seguir leyendo