Si tienes perro y vas a tener un bebé, o lo acabas de tener, tendrás que tener en cuenta que tu perro puede experimentar un comportamiento celoso si nota que no recibe las mismas atenciones por culpa del nuevo miembro de la familia. Si a causa del bebé no vas a poder mostrarle las mismas atenciones, que sea un proceso lento y no le dejes de lado de golpe. Que note que aunque haya un nuevo miembro, él sigue siendo especial para ti, aunque ya no tenga todas las atenciones para el solo. Si le sigues tratando igual no habrá ningún problema para que se adapte al nuevo miembro de la familia, y enseguida hagan amistad.
En cambio, si no te puedes ocupar de él tanto como quisieras, y notas que tu perro puede tener un comportamiento celoso, supervisa siempre el juego de tu bebé con el perro hasta que se acostumbren el uno al otro.
Recuerda que tienes que enseñar al perro que el bebé es un miembro que está por encima de él, al cual tiene que proteger. Haz que jueguen a menudo y se conozcan poco a poco para que el comportamiento de celos desaparezca.
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El crecimiento del perro o cachorro y el niño juntos es una experiencia preciosa si han sido educados para respetarse mutuamente, de lo contrario podría ser peligroso dejar al niño con el perro solos.
Los niños necesitan ser educados al igual que el cachorro. No solamente tienen que saber tratar a su perro sino también a perros desconocidos. Tenemos que enseñar a los niños que no pueden ir corriendo hacia un perro desconocido para darle de comer o acariciarlo ya que no sabemos como reaccionará. Es mejor evitar imprudencias desde el principio.
Hay que enseñar al cachorro que los niños están por encima de él jerárquicamente. Tiene que entender que tiene que respetarlos como a su dueño y ser paciente con ellos. Sin embargo los niños tienen que respetar a la vez al perro, tienen que aprender a dejarlo tranquilo cuando come o duerme, y nunca pegarle o agobiarle.
Cuando jueguen juntos conviene que haya un adulto vigilándolos, especialmente si el niño es menor de 5 años ya que podría hacer daño al cachorro y este defenderse. El juego de un niño con un cachorro podría ser peligroso sin esa vigilancia porque el cachorro no sabe aun dosificar su fuerza y podría morder sin querer al niño y hacerle daño. Esto podía llevar a un niño con fobia a los perros o el perro con fobia a los niños.
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Evitar la confrontación
La tarea más importante del dueño es evitar las peleas previniendo las situaciones de conflicto. Sin embargo a veces no es posible evitarlas.Los motivos pueden ser desde una pelea por conquistar a la hembra, por el territorio o incluso pos motivos jerárquicos.
En el caso de que nuestro perro se vea involucrado en una pelea es conveniente actuar rápidamente para poder frenarla. Lo primero que se tendría que hacer es mojar a los perros con cubo o una manguera para enfriar esa situación extrema. Si no se dispone de esos recursos debemos coger simultáneamente a los dos perros por la cola para alzar sus patas traseras, si tuvieran la cola cortada se pueden coger las patas traseras o en caso de machos los testículos. La falta de apoyo calmará el furor del momento y aprovecharemos para ponerle la correa y tenerlo bien sujeto para poder separarlos del todo.
No obstante si solo se sujeta a un perro es posible que esto cause más furor ya que se ve paralizado mientr
as el otro perro engrandece. También es muy común que si son perros grandes que atacan a pequeños los dueños cojan a sus perros en brazos. Es un sistema inútil y peligroso ya que el
otro perro se les puede echar encima. Tampoco sirve en un momento así gritar o ponerse en medio de pelea, lo más seguro es que usted salga herido.
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En toda manada hay una jerarquía, para el perro domesticado el dueño tiene que ser el perro alfa. Sin embargo si se ha mimado demasiado al perro des de cachorro, cabe la posibilidad que él crea que está por encima de usted dándole ordenes en vez de obedecerlas. Es muy importante que el dueño asuma el mando y no al revés. Para poner ésto en práctica se tiene que empezar por rechazar las exigencias del perro. Si el dueño saca a pasear al perro tiene que ser usted quien indique hacia donde se tiene que ir, y no seguir al perro porque quiere ir hacia la dirección contraria. También es muy importante que le obedezca en casa, el perro tiene que dejarle pasar en vez de bloquearle el paso, o dejarle su sitio en vez de ocupar él el sofá.
Para adquirir el dueño el estatus más elevado en la jerarquía de su perro tendrá que ganar estos pequeños enfrentamientos diarios. Lo ideal es ponerlos en práctica des de cachorro (entorno a los dos o tres meses) y es recomendable conocer la psicología y el lenguaje caninos.
Para que funcione esta relación es importante que no sea ni por la fuerza ni totalmente a través de la dulzura. Se tiene que ser firme a la hora de ordenar al perro y recompensar su obediencia. No obstante si el perro no le obedece le tiene que castigar. En el caso del cachorro con un leve golpe es suficiente, y si es un perro adulto nada de caricias o palabras tiernas. Si aún así el perro sigue mostrándose el jefe, tendrá que ignorarle para que se de cuenta por si solo que usted es el dueño.
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Caminar con correa es un aprendizaje indispensable para la propia seguridad y la de los
demás. También es muy útil para la educación canina, como evitar peleas. Aunque no nos guste que nuestro perro lleve siempre la correa, tiene que aprender a poder caminar con ella, ya que es obligatoria en un gran número de lugares públicos y nos puede traer problemas si el perro la rechaza.
Al no llevar la correa el perro se siente libre y lo mas seguro es que no le escuche. Sin embargo dar ordenes con la correa será mucho más fácil, simplemente tendrá que tirar de ella para que el perro le haga caso. Por ese motivo elegir el collar y correa correctos es una tarea importante. Para el cachorro, un collar de tela o de cuero es más que suficiente. Con el paso del tiempo es recomendable seleccionar un tipo de correa en concreto como la cadena metálica, o si es un perro grande un collar estrangulador. La correa tiene que medir aproximadamente dos metros y poder alcanzar unos siete metros de longitud provista de su mosquetón, para enseñarle a obedecer y andar.
Es recomendable empezar a enseñarle a ir en correa en nuestra casa, como si fuera un juego. Cuando el perro se haya acostumbrado a ella, y nuestras órdenes para que esté quieto, podemos empezar la educación en calles anchas y sin mucha gente.
Si el perro se siente incómodo al ponerle la correa, un método eficaz es ponérsela unos minutos al día para que vaya acostumbrándose poco a poco. A medida que ampliamos ese tiempo podemos jugar con él para distraerlo y que se olvide que la lleva puesta.
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Mordiscos
Los cachorros suelen tener tendencia a mordisquear todo lo que está a su alcance, incluyendo las manos de sus dueños. Sin embargo no es un simple juego, debe tomarse en serio e impedir que le muerda ya que el cachorro podría llegar a desarrollar un comportamiento mordedor que con el tiempo podría ser bastante agresivo. Por ese motivo se tiene que prohibir morder de cachorro, aunque tenga cinco o seis semanas.
Conflictos entre perros
Existen bastantes conflictos entre los perros, de los cuales los más comunes son la territorialidad o la posesividad.
El territorio
Como ya sabemos el perro macho defiende y marca sus territorios con orina. Para el macho su territorio es el lugar dónde vive, se alimenta y se reproduce, por ese motivo se puede enfrentar agresivamente a cualquier intruso que él crea que está en su territorio.
El perro macho puede considerar su territorio no sólo su casa y jardín (si lo tuviera) sino también el parque donde lo llevan a pasear habitualmente o incluso cualquier otro sitio que haya sido marcado por él y atacará a cualquier intruso aunque sea en un parque público si éste está marcado por el perro.
Sin embargo la perra hembra actúa de forma diferente. Para ella el territorio es aquel marcado por el perro macho alfa, o en caso de que no hubiera ninguno, por su dueño. Esto significa que si no convive con un perro macho ella sólo considerará su piso como territorio. Y al contrario que el macho, la hembra no se enfrentará a nadie, sino que nos avisará de la presencia de extraños con ladridos.
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