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Dónde adquirir un perro

Tenemos distintas opciones a la hora de adquirir a nuestro cachorro, desde el criador profesional, adquirirlo en la protectora y refugios de animales, en tiendas, comprarlo a un particular o incluso en un centro veterinario. Los tres primeros meses de vida son los cruciales para el buen desarrollo del carácter del perro, por ese motivo el criador y el particular son las mejores opciones.

El criador

Comprar el perro en un criador es muy recomendado ya que nos ofrece calidad.   Se encarga de cuidar al cachorro desde su nacimiento, garantizando la atención necesaria para una buen desarrollo y sociabilidad desde el primer día.  Adquirir el perro en el criador es una de las mejores opciones ya que el criador deja escoger el cachorro de entre varios miembros de la manada.

¿Cómo diferenciar a los buenos criadores?

El criador profesional se esfuerza por mejorar la raza a la que está cuidando. Normalmente trabaja con dos o tres razas como máximo, a las cuales les dedica la mayor parte de su actividad. Los criadores que cuidan muchas razas y no respetan a los animales solo intentan vender el máximo de perros posible, sin importarle nada más. Simplemente querrá que la madre tenga cachorros cada seis meses,  al contrario que un  criador profesional que seleccionará él mismo el mejor semental para la hembra, y la ayudará luego en el parto. Seguir leyendo

Educación: llegada del cachorro a casa

Desde la llegada del animal a casa se tiene que empezar a educarlo, ya que si esperamos será más complicado puesto que el perro ha tenido libertad hasta entonces. La educación que se enseñe al perro depende del carácter del amo, pero hay unas bases como la dedicación, que se tienen que respetar.

Educar desde el principio

Para que la educación funcione el perro tiene que estar atento, es necesario que lo sintamos receptivo y cómodo, de lo contrario no hará caso. Si el perro se hace el sordo y vemos que no atiende, dejaremos la educación para otro momento.

La educación tiene que empezar desde el primer día, y enfocarse especialmente en cuatro aspectos: el territorio o casa, el amo, los desconocidos y los demás animales.

En cuanto al territorio, el cachorro escogerá tres zonas de la casa: para comer, descansar y hacer necesidades. Es necesario delimitarlas e indicarle dónde corresponde cada una, porqué sino será él mismo quien las escoja y eso provocará enfados. El perro tiene que saber que vive en casa de sus amos, no en su propia casa. Para ello seremos nosotros quien le mostremos dónde su encuentra su sitio para comer, descansar y hacer las necesidades. No podemos dejar que la cesta del perro obstaculice nuestro paso, ya que para él es una postura de dominación. Dejaremos su cesto en un sitio donde no moleste y a la vez le sea cómodo. Para tranquilizar el cachorro, podemos pedir en la perrera algún objeto con su propio olor o el de la madre, esto hará que se relaje. Las comidas las tiene que tomar después de los amos y en un lugar apartado de la cocina, para mantener las relaciones jerárquicas necesarias para la educación. Hasta que no crezca un poco el cachorro tendrá que orinar en papeles de periódicos que nunca los pondremos cerca de la cocina o lugar de comidas. Los primeros días puede ocurrir que el cachorro haga sus necesidades en la cesta, para impedir que suceda de nuevo debemos lavar la cesta para eliminar los olores.

Para que funcione de una manera eficaz todos los miembros de la familia tendrán que respetar los límites puestos por el amo, de lo contrario él sabrá con qué personas puede hacer lo que quiera, y perder la autoridad de éstas personas hacia él. Es muy recomendable que todos los miembros sean autoritarios con el perro. Seguir leyendo

Elegir una raza de perro

Si tienes en mente la adquisición o adopción de un perro, primero debes haber sopesado los pros y contras. Un perro es una responsabilidad que se ligará a nosotros durante toda la vida del perro; hay que dedicarle el tiempo y recursos necesarios, sacarlo a pasear diariamente -aunque llueva-  y poner esfuerzo y dedicación en educarle. Si somos capaces de comprometernos a eso con él, nos puede reportar muchas satisfacciones y convertirse en un miembro más de la familia.

De otro modo puede convertirse en una carga pesada, provocando problemas de convivencia y al final quien va a pagar nuestros errores y malas decisiones, va a ser el perro que nada de culpa tiene – las perreras suelen estar llenas -.

Una vez asumido esto, la correcta elección de una raza es uno de los pasos más importantes. Podemos imaginar que un Husky Siberiano puede tener problemas de convivencia en un piso de 25 m², donde seguramente se adapte mejor un perro pequeño como el Lhasa Apso. Si bien, con la dedicación suficiente un Husky puede llegar a ser feliz en dicho piso, igual nos interesa encarar bien el asunto y evitarnos complicaciones. Así pues ¿cómo escoger al perro adecuado? ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir un cachorro?

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