Mudanzas y el perro mayor
El perro, a partir de los 7 años aproximadamente se le puede considerar mayor, necesita disminuir las actividades físicas y tener una vida más relajada.
¿Qué pasa si nos mudamos a una casa con escaleras, o a un bloque sin ascensor?
El perro mayor no necesita pasar tantas horas jugando al exterior, mientras salga dos veces al día es suficiente. Si es un perro pequeño que no puede subir las escaleras podemos cogerlo sin problemas. Sin embargo un perro grande necesitará tiempo para adaptarse a este sobre esfuerzo que antes no tenía que hacer, pero con el tiempo y a su ritmo lo logrará. Los perros son mucho más adaptables a las nuevas condiciones de vida que los humanos.
Mudanzas y abandono
Por diferentes motivos es posible que en algún momento tengamos que cambiar de hogar, ya sea por problemas económicos a un piso más pequeño, o por ampliación de la familia a una casa, de entre otros. Por desgracia, hay personas que creen que su perro no se podrá habituar al nuevo hogar, ya sea por ser más pequeño o por irse a la ciudad cuando antes podía correr libremente en el campo, y deciden buscar un nuevo hogar a su mascota, provocándole más daño que ayuda. Los perros son muy inteligentes, y se van a adaptar mejor de lo que pensamos al nuevo hogar, porque lo primero en lo que piensan es en hacer feliz a su amo, allí donde esté. Si usted se tiene que ir a un piso más pequeño, mientras le proporcione el ejercicio necesario diario, o al menos dos buenos paseos diarios, su perro estará en plena forma y se adaptará sin problemas más rápido de lo que pensamos.
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Una forma de expresión muy importante del perro es su lenguaje corporal, con ella nos comunica su estado de ánimo, sus demandas hacia el dueño, o su posición jerárquica.
Entre las expresiones más comunes se encuentra mover la cola. Esto puede significar muchas cosa, des de expresar temor si la cola está entre las patas, difundir su olor moviéndola, o mostrar excitación si la mueve rápidamente. Otra expresión común es que den golpecitos con el hocico en los brazos o en las piernas, es signo de que quiere que le acaricien, que tiene hambre o simplemente quiere atención y mimos.
Mucha gente piensa que cuando el perro nos da la pata nos está saludando, pero no es así, significa que quiere comida o atención. No obstante si pone la pata sobre la cabeza o el dorso del dueño está tratando de decir que puede mandar él, así que no hay que subestimar.
Hay diferentes formas de sumisión como tumbarse de panza arriba que significa que el perro te reconoce como autoridad, o que no le riñas más que lo ha entendido. Saltarnos encima es una señal de pacificación, no es ninguna amenaza, simplemente es un saludo y una señal de paz, sin embargo no debemos dejar que el perro salte encima de otras personas, esto es un comportamiento inapropiado.
Lamer es para el perro un signo cariñoso, pero no podemos dejar que lo haga mucho, está bien que el perro nos muestre su cariño pero sin que sea pesado.
Aunque nos puede parecer divertido que nuestro perro gire en si mismo para cogerse la cola, es originado del gran estrés que éste está sufriendo. También es debido a que no prestamos la suficiente atención y el aburrimiento le llevan a tener este comportamiento. Para evitarlo podemos jugar con él para que se distraiga o podemos llevar al perro a otro lugar si puede ser la cusa del origen. Si éste síntoma de estrés suele aparecer frecuentemente es recomendable llevar al perro al veterinario.
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Evitar la confrontación
La tarea más importante del dueño es evitar las peleas previniendo las situaciones de conflicto. Sin embargo a veces no es posible evitarlas.Los motivos pueden ser desde una pelea por conquistar a la hembra, por el territorio o incluso pos motivos jerárquicos.
En el caso de que nuestro perro se vea involucrado en una pelea es conveniente actuar rápidamente para poder frenarla. Lo primero que se tendría que hacer es mojar a los perros con cubo o una manguera para enfriar esa situación extrema. Si no se dispone de esos recursos debemos coger simultáneamente a los dos perros por la cola para alzar sus patas traseras, si tuvieran la cola cortada se pueden coger las patas traseras o en caso de machos los testículos. La falta de apoyo calmará el furor del momento y aprovecharemos para ponerle la correa y tenerlo bien sujeto para poder separarlos del todo.
No obstante si solo se sujeta a un perro es posible que esto cause más furor ya que se ve paralizado mientr
as el otro perro engrandece. También es muy común que si son perros grandes que atacan a pequeños los dueños cojan a sus perros en brazos. Es un sistema inútil y peligroso ya que el
otro perro se les puede echar encima. Tampoco sirve en un momento así gritar o ponerse en medio de pelea, lo más seguro es que usted salga herido.
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Mordiscos
Los cachorros suelen tener tendencia a mordisquear todo lo que está a su alcance, incluyendo las manos de sus dueños. Sin embargo no es un simple juego, debe tomarse en serio e impedir que le muerda ya que el cachorro podría llegar a desarrollar un comportamiento mordedor que con el tiempo podría ser bastante agresivo. Por ese motivo se tiene que prohibir morder de cachorro, aunque tenga cinco o seis semanas.
Conflictos entre perros
Existen bastantes conflictos entre los perros, de los cuales los más comunes son la territorialidad o la posesividad.
El territorio
Como ya sabemos el perro macho defiende y marca sus territorios con orina. Para el macho su territorio es el lugar dónde vive, se alimenta y se reproduce, por ese motivo se puede enfrentar agresivamente a cualquier intruso que él crea que está en su territorio.
El perro macho puede considerar su territorio no sólo su casa y jardín (si lo tuviera) sino también el parque donde lo llevan a pasear habitualmente o incluso cualquier otro sitio que haya sido marcado por él y atacará a cualquier intruso aunque sea en un parque público si éste está marcado por el perro.
Sin embargo la perra hembra actúa de forma diferente. Para ella el territorio es aquel marcado por el perro macho alfa, o en caso de que no hubiera ninguno, por su dueño. Esto significa que si no convive con un perro macho ella sólo considerará su piso como territorio. Y al contrario que el macho, la hembra no se enfrentará a nadie, sino que nos avisará de la presencia de extraños con ladridos.
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Tenemos que saber el porqué del miedo de nuestro perro. Una razón podría ser la falta de estabilidad, aunque también podría ser causado por la genética o herencia de los padres. Los cachorros separados de sus madres los primeros días de vida pueden sentir miedo, ya que no se han socializado y lo desconocen todo.
¿Cómo sabemos cuando tiene miedo?
Generalmente muestran el miedo a través de temblores, incluso escondiéndose o huyendo. Al sentirse amenazado el perro está listo para atacar y eliminar su temor.

- Hay que ignorar al perro que tiembla, para que éste no le haga daño. Si sabe ignorarlo no pasará nada.
- El perro que se esconde va a refugiarse debajo del sofá la mayoría de casos. Mete la cola entre sus piernas y se va con la cabeza gacha. A diferencia del perro dominante que levantará la cola para dejar bien claro que él no tiene miedo.
- El perro que huye hasta un rincón y se siente atrapado, puede ser capaz de morderle.
Es importante reconocer las reacciones de su perro ante situaciones delicadas. Los miedos pueden ser por distintas razones. Es posible que el perro no le tenga miedo su familia o amigos pero sí a la multitud o los niños, a sonidos fuertes como el timbre o los petardos e incluso de la tormenta. Seguir leyendo
Desde la llegada del animal a casa se tiene que empezar a educarlo, ya que si esperamos será más complicado puesto que el perro ha tenido libertad hasta entonces. La educación que se enseñe al perro depende del carácter del amo, pero hay unas bases como la dedicación, que se tienen que respetar.
Educar desde el principio
Para que la educación funcione el perro tiene que estar atento, es necesario que lo sintamos receptivo y cómodo, de lo contrario no hará caso. Si el perro se hace el sordo y vemos que no atiende, dejaremos la educación para otro momento.
La educación tiene que empezar desde el primer día, y enfocarse especialmente en cuatro aspectos: el territorio o casa, el amo, los desconocidos y los demás animales.
En cuanto al territorio, el cachorro escogerá tres zonas de la casa: para comer, descansar y hacer necesidades. Es necesario delimitarlas e indicarle dónde corresponde cada una, porqué sino será él mismo quien las escoja y eso provocará enfados. El perro tiene que saber que vive en casa de sus amos, no en su propia casa. Para ello seremos nosotros quien le mostremos dónde su encuentra su sitio para comer, descansar y hacer las necesidades. No podemos dejar que la cesta del perro obstaculice nuestro paso, ya que para él es una postura de dominación. Dejaremos su cesto en un sitio donde no moleste y a la vez le sea cómodo. Para tranquilizar el cachorro, podemos pedir en la perrera algún objeto con su propio olor o el de la madre, esto hará que se relaje. Las comidas las tiene que tomar después de los amos y en un lugar apartado de la cocina, para mantener las relaciones jerárquicas necesarias para la educación. Hasta que no crezca un poco el cachorro tendrá que orinar en papeles de periódicos que nunca los pondremos cerca de la cocina o lugar de comidas. Los primeros días puede ocurrir que el cachorro haga sus necesidades en la cesta, para impedir que suceda de nuevo debemos lavar la cesta para eliminar los olores.
Para que funcione de una manera eficaz todos los miembros de la familia tendrán que respetar los límites puestos por el amo, de lo contrario él sabrá con qué personas puede hacer lo que quiera, y perder la autoridad de éstas personas hacia él. Es muy recomendable que todos los miembros sean autoritarios con el perro. Seguir leyendo