Aunque la mayoría de gente se centra más en el
perro y en el gato, cada vez son más las personas que prefieren tener mascotas diferentes como tortugas, ardillas, conejos, etc. La convivencia con ellas puede ser difícil si el perro se piensa que son animales que puede y quiere cazar, así que la introducción de un animal al otro tendrá que ser con un estado calmado del perro y bajo supervisión de dos personas para controlar la posible reacción de caza.
Lo mejor es habituar a un cachorro, pero si el perro es adulto tampoco es un problema. Es recomendable que hasta que el perro no se habite a la nueva mascota no le dejes solo con ella sin tu supervisión, pues podría pasar cualquier cosa. Si el perro es muy celoso te recomiendo que no le hagas sentir celos prestándole menos atenciones ya que eso empeoraría mucho las cosas.
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Es gratificante dar otra oportunidad a un perro que se lo merece sin dudarlo. Sin embargo a partir de aquí es donde empieza tu responsabilidad como nuevo dueño. Es cierto que muchos perros viven solo de cariño, pero no es suficiente. Un perro adoptado puede haber pasado por situaciones horribles que necesitan tiempo de adaptación a su nuevo hogar, cariño, actividades y una buena alimentación.
Antes de nada pon en regla al perro:
- Asegúrate que tiene las vacunas en regla
- Identificación mediante microchip.
- Desparasitación interna y externa
- Es recomendable estabilizarlo para ser responsable.
Una vez en casa debes ser paciente, el perro adoptado se adaptará a su nuevo hogar poco a poco, aportando felicidad y agradecimiento por haberle dado una segunda oportunidad. Él espera que por fin tu seas su familia para siempre. A cambio de dedicarle un par de horas diarias él te será fiel para siempre.
Reeducar al perro no es tan difícil como parece. En general todos los perros responden bien al entrenamiento a base de premios o recompensas, aprenden rápido y todos salen ganando. Recuerda que debes ser estricto desde el primer momento, aunque te de pena por su pasado si no quieres que se siente en el sofá si tu no estás, no se los permitas.
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La convivencia animal no tiene límites, se ha visto convivir especies de lo más diferentes, jamás pensado por el hombre. Sin embargo a veces necesita ayuda humana para crear esa socialización necesaria. Lo más sencillo es empezando desde cachorro, para que crezcan como si fueran hermanos, y no como la típica relación del perro y el gato.
No hay problema tampoco en que se socialicen de adultos, pero requerirá seguramente más tiempo, ya que puede haber agresividad por parte de alguno de los dos.
Cachorros
Si los dos son cachorros y van creciendo juntos, lo más seguro es que no haya ningún problema de adultos, ya que han estado socializados y se tratarán como a familia. Puede haber casos raros en que por algún motivo aunque hayan crecido juntos de adultos no se lleven bien, puede ser debido a la territorialidad, y se tendrá que corregir el comportamiento.
En cambio si uno es un cachorro y el otro es un adulto, puede haber conflicto, no territorial, pero si de celos y jerarquía. Es muy importante que usted tenga educado al animal adulto para poder controlarlo cuando presente al nuevo miembro de la familia. Así verá que el nuevo miembro no es ninguna amenaza y se adapta perfectamente al nuevo entorno.
Las presentaciones se deben hacer cuando el animal adulto esté tranquilo, haya hecho ejercicio y haya comido. De esta forma no será agresivo, y la relación tendrá un buen comienzo.
Estos magníficos perros están entrenados para poder seguir cualquier rastro de la persona que se encuentra desaparecida. Son perros de búsqueda y rescate de gente desaparecida en casos graves de desastres donde el ser humano tardaría el doble de tiempo en encontrar a estas personas sin estos amigos peludos. Encuentran a personas enterradas bajo tierra, bajo la nieve o bajo agua, están entrenados al máximo para proceder ante cualquier situación.
Estos perros siguen entrenando durante toda su vida de trabajo, puede ser hasta los 8 u 10 años aproximadamente. Suelen vivir con su entrenador-guía, el cual le instruye cada día para mejorar la búsqueda y rescate.
¿Cómo buscan estos perros de salvamento?
A groso modo estos perros actúan igual que los nuestros. Para ellos encontrar a alguien significa obtener una recompensa, ya sea comida o caricias, por eso para ellos no es un trabajo tan duro, sino un juego dónde si hacen bien su parte obtendrán un premio. Cuando encuentran a la persona ladran para que los humanos vayan a rescatarla. Ellos no saben si están entrenando o un desastre de verdad, pues los entrenamientos son igual de complicados para que su trabajo sea cada vez más eficiente.
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