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El lenguaje del perro

Nuestro perro se comunicará con nosotros a través de sonidos y de gestos. Por ese motivo debemos estar atentos y poder comprenderlos.

Entender los sonidos del perro

Las primeras comunicaciones con nuestro cachorro serán a través de gemidos, gritos agudos y gruñidos. Al crecer aparecerán los ladridos y por último gruñidos más fuertes y aullidos.

Los gemidos son signo de dolor, miedo o malestar, por lo que evitaremos enseñarle mientras nos transmita estos sentimientos ya que no nos escuchará.  Los gritos revelan un dolor físico. Los ladridos fuertes son emitidos por perros seguros de si mismos. Si al contrario emiten ladridos agudos, indican que están dudando o se han equivocado.

Los gruñidos manifiestan su cólera y van dirigidos a alguien o algo en concreto comunicando que termine la acción que les está irritando. Si esa acción continuase podría llegar a morder.  Los aullidos pueden ser signo de aislamiento o miedo a la soledad causada por nuestra marcha. También pueden ser provocados debido a sonidos parecidos al aullido como las sirenas de las ambulancias, o por la emisión de aullidos de un congénere.

Entender los gestos del perro

Nuestro perro no solo se comunica con nosotros y sus congéneres a través de sus sonidos, sino también a través de una serie infinita de gestos, con los cuales muestran sus sentimientos y sensaciones y que tenemos que llegar a comprender.

Les elementos más expresivos y que debemos tener en cuenta son principalmente la cabeza, los ojos, las orejas, los dientes, el morro y la cola.

Si nuestro perro va con la cabeza o las orejas erguidas, entenderemos que está seguro de si mismo y cómodo. Y si al contrario, las mantiene bajas significa sumisión o vergüenza, y no debe ser causada por nosotros. Es muy importante que nuestro perro no nos tenga miedo. Respecto a los ojos, entre congéneres mirarse fijamente es una señal de enfrentamiento, sin embargo a nosotros nos tienen que mirar la cara o las manos. Las miradas de ternura del perro no se muestran cuando ellos nos miran a los ojos, sino cuando realiza movimientos con la cabeza. La mirada directa a nuestros ojos puede significar provocación o por el contrario, sumisión.

Enseñar los dientes es un signo de agresión, por lo que debemos evitar siempre ese comportamiento.

La cola es el signo que solemos entender, cuando está en movimiento es causado por excitación, debido a un sentimiento de ira o de alegría. Podemos ver esta reacción cuando cogemos la correa para saca al cachorro a pasear. Nuestro perro ya entiende ese significado y nos muestra que le gusta y espera ese momento de libertad. La cola entre las patas significa sumisión y miedo.

Ahora que ya sabemos que significan los sonidos y gestos de nuestro perro, es de vital importancia estar atentos a él en todo momento. De esta manera sabremos cuando nos presta atención en su educación, sus preocupaciones o alegrías.

Cómo comunicarse con el perro

Al educar su perro desde cachorro se deben utilizar palabras cortas y entendibles, ayudadas por gestos, y preferiblemente dichas con una voz grave y evitando los gritos o castigos.

Es muy importante que los gestos utilizados sean coherentes con las palabras que pronunciamos cuando nos dirigimos al perro. Nuestra posición también es vital para comunicarnos con él. Tenemos que educarlo para que nos obedezca tanto si está cerca como lejos, de esta forma el perro tendrá más libertad. Nuestro discurso tiene que ser creíble puesto que el perro, al igual que los humanos, puede percibir cuando éste cree o no en lo que está diciendo, por ese motivo si no estamos seguros la relación se volverá complicada, ya que el perro puede que incumpla las normas. Esto mismo pasaría con el resto de miembros de la familia.

Cuando comuniquemos una orden a nuestro animal, tenemos que mostrarnos seguros y confiados. Si se da la ocasión que su perro no le escucha o no le hace caso, puede ser que en realidad no le entienda. Por ese motivo debemos cuestionarnos el método de enseñanza elegida, ya que podria no ser culpa del perro, y sí de una mala comunicación. Nunca debemos utilizar la violencia, ni recurrir al castigo, porqué no arreglaría nada y solo empeoraría la situación. Es importante tener mucha paciencia ya que se trata de una educación constante, para que el cachorro no fracase al ir demasiado rápido. La paciencia implica estar de buen humor.

Tenemos que hablar lentamente y vocalizar bien. Las palabras a utilizar tendrán que ser breves y constantes como “ven” o “siéntate”. Al igual que la elección de su nombre, tenemos que evitar nombres largos o compuestos porqué seguramente no responderá ante ellos. Es recomendable utilizar nombres con dos sílabas como máximo. De esta manera nos aseguramos que el perro lo entienda a la perfección. Evitaremos decir frases o explicaciones que él no comprenderá. Sobretodo tenemos que utilizar siempre la misa palabra para que el realice sus acciones, si la cambiamos constantemente se bloqueará y no obtendremos ningún resultado. Todos los miembros de la familia deberán utilizar las mismas órdenes.

Una vez hayamos encontrado las palabras y gestos adecuados para la buena comunicación con nuestro perro, tendremos que saber qué tipos de expresiones entiende mejor. Por ejemplo si es más sensible a los gestos de nuestras mano o nuestra cara. Para poder conseguirlo tendremos que estar atentos durante al menos quince días para saber con qué gestos responde más, y transmitirlos al resto de la familia para que puedan educarlo también.